web mena martinezPasaron un par de años hasta que un día cosas inesperadas pasaron

Tomé la decisión de cambiar la marca con la que trabajaba hasta ese momento. Me sumergí en el mundo del color con una de las marcas más importantes del mercado. Gracias a ellos mis trabajos empezaron a darse a conocer. Las fotos y videos que sacaba estaban en sus redes sociales. Te juro que no podía creerlo. “mirá, mi foto la está viendo todo el mundo” decía. Fue así que empecé a especializarme en los trabajos técnicos que mas llamaban la atención en las redes. Perfeccione de a poco una de mis técnicas predilectas: el balayage; técnica que disfruto cada vez que la hago, ya que deja suelta mi creatividad al 100%.

Nunca me gusto hacer copia y pegue de las fotos que me muestran mis clientas; es cierto que las tomo como referencia pero nunca hago lo mismo. Intento adaptarme al gusto de ellas (haciendo de cuenta que tomo nota de todo lo que me dicen), pero la realidad es que de todo eso que me dicen solo un 10% queda en mi cabeza y ellas bien lo saben. Se sientan en “el trono” (así es como llamo a mi sillón principal de trabajo) y dicen: “HACÉ LO QUE QUIERAS”… (se imaginan mi cara cuando dicen eso?).

Explosión de técnicas cruzan por mi cabeza. Gracias a esa soltura que tengo con mis clientas puedo crear libremente. Pero esta soltura no llego de un día a otro como todos lo piensan; fue duro el camino, pasé por tantas horas de charla con ellas que ni se imaginan, hasta que logré hacerles entender como es mi mundo. Que no es “soplar y hacer botellas”. Es un 50% mi parte y 50% parte de mi cliente. Juntas hacemos que todo brille.

Un dia, estando de vacaciones, una persona entró en mi vida. No sabía que iba a ser tan importante su llegada. Iba a transformar mi vida y mi empresa de manera fantástica.

Sus palabras fueron: web, identidad corporativa, dns, dominio, hosting, SEO, manual de marca. Y yo dije por dentro: “¿qué es toda esta cosa y con qué se come?”. No tenía ni la más pálida idea de qué se trataba. De a poco fui profundizando en el tema gracias a su compañía. Empezamos a trabajar en conjunto para relanzar mi pequeña empresa y llevarla a su máximo esplendor. En 2016 se lanza por primera vez nuestra nueva identidad. Ahora seria “MENA MARTINEZ HAIR ARTIST”. Ya tenía una nueva cara. Al mismo tiempo se lanza nuestra pagina web: WWW.MENAMARTINEZ.COM ¡¡¡Tenía página web, con .com – .ar y todo el circo!!! Las redes sociales empezaron a explotar. Un millón de cosas pasaban por mi cabeza. ¿Qué iba a hacer con todo esto? La cuestión es que ésta persona llenó y llena mis días con su sabiduría y cariño. Está a mi lado en todo por lo cual estaré eternamente agradecida. Juntas nos convertimos en un equipo indestructible, ya que nos apoyamos mutuamente.

En pocos meses mi agenda de trabajo empezó a llenarse como nunca lo había estado. Me faltaban manos para hacer todo, pero ponía y hasta el dia de hoy pongo alma y corazón en mi trabajo para mantener la calidad. Conseguí un par de manos extra para ayudarme. Mis dos manos derechas que me soportan cuando estoy con ataques de locura, cuando estoy cansada y también son parte de mis celebraciones cotidianas.

Todo este conjunto de acontecimientos hicieron que hoy nuestra empresa brille como lo hace cada día. Es verdad, antes era solamente yo y a partir de ese momento nos convertiríamos en “nosotras”.

sobre mi mena martinezMe fui lejos para despejar mi mente a principios de 2014

Acababa de renunciar a mi trabajo, el cual había mantenido con conducta intachable por más de 5 años, donde empecé barriendo y terminé en lo más alto dado que me lo había propuesto con todas mis fuerzas. Estaba asustada y no sabía qué iba a hacer con mi vida, si regresar a mi país o intentar un nuevo camino en el exterior. Mientras transcurría mi viaje, mientras disfrutaba de paisajes que ni siquiera las palabras pueden explicar, pensaba. ¿Vuelvo o me quedo? Fuera cuál fuera la elección, estaba con una mano atrás y otra adelante, si un centavo. Había invertido todos mis ahorros en el viaje. Había puesto el pasaje de regreso a Argentina un mes después de mi partida, por si acaso.

Se iba acercando la fecha de retorno y las dudas eran cada vez mas grandes. Mis amistades del lugar me decían que me quede y acá tenia a mi madre que decía: “Ximena, probá acá y si no funciona te vas”. Ese fue el detonante de todo. Volví a subirme al avión y regrese a mi querida Argentina.

Hicimos un tremendo esfuerzo junto con mi familia (que siempre fue mi soporte emocional) para armar la peluquería en casa. Apenas un sillón y un lava cabezas que valían dos pesos con cincuenta, un espejo, un par de herramientas y algunos pomos de color de la marca que en ese momento me alcanzaban para comprar.

Y así empecé, con poco, en mi casa, con mi familia soportando el ruido del secador de pelo, las charlas interminables a las 8 de la mañana, por las tardes y hasta altas horas de la noche de las pocas clientas que tenía en ese momento.

Trabajaba a cualquier hora, sin importar si estaba cansada o si tenía sueño. Tenía que generar carpeta de clientes. Tenía que generar dinero para pagar las deudas que tenia. Todo lo que ganaba lo volvía a invertir en productos y pagar las deudas que había contraído. Use las redes sociales para darme a conocer y poco a poco eso fue dando resultado. “LA EMPRESA SE HABIA PUESTO EN MARCHA” (o eso pensaba yo; ya me creía empresaria y todo el circo)

Hay otra cosa que seguramente muchos desconocen de mí. Mi carrera en este hermoso rubro creció sin una educación formal en peluquería. Sí, es verdad, nunca estudie en una escuela de peluquería, motivo por el cual fui y soy muchas veces criticada y menospreciada. Todo lo que aprendí me lo dio la experiencia y las ganas que tenia de aprender cada vez mas. Alimentaba mi imaginación todos los días buscando inspiración en fotos de personas que siempre había admirado. Cometiendo errores y aprendiendo de ellos fui adquiriendo destreza. Con cada error cometido aprendía algo nuevo. Siempre fui muy observadora de los procesos y ese fue mi as bajo la manga: mirar, volver a mirar y preguntarme el por qué.

El punto es que siempre me sentí optimista. Siempre mire hacia adelante. Nunca deje que las palabras de otros opacaran mi trabajo. Nunca deje que las piedras que la vida me puso en el camino fueran motivo para bajar los brazos.

El margen de mi historia dentro de la peluquería, tengo que decir que uno de los motores que cada día hace que me levante temprano por las mañanas (hasta el día de hoy) son mis ansias por recorrer el mundo. Salir a ver cosas diferentes, sea tanto dentro de mi bello país como en el exterior, vivir nuevas experiencias cotidianas, atesorar imagines en mi retina para siempre.

A veces estamos encerrados dentro de nuestra caja de cristal y eso nos deja ciegos. A veces las palabras de otros nos abruman y nos hacen pensar si estamos haciendo bien las cosas. Hay que mirar hacia el pasado para aprender de nuestros errores, mientras tanto mirar a nuestros costados y fijar la vista en nuestro futuro. Así es como lo veo.

Me animé a romper la caja y vivir como quería, a ser feliz haciendo lo que amo, a ser como soy y mostrarle al mundo todo lo que tengo para dar. Me anime a ponerle color al mundo…

sobre mi mena martinezSiempre me pongo a pensar en las personas que pasaron por mi vida y me enseñaron todo lo que aprendí.

Allá por el año 2004 en la ciudad de Santa Fe, Argentina, me consiguieron un pequeño trabajo en una peluquería a cambio de conocimientos donde aprendí a lavar cabezas y a peinar, mientras cursaba mi carrera (la cual muchos desconocen hasta hoy en día; sí, estudie en la Facultad, me gradué con honores y todo el circo; ejercí durante 1 año y me di cuenta de que no quería pasar el resto de mi vida trabajando de eso y busque nuevos rumbos).

Otra vez más me mudé (como había hecho en el 2003, dejando mi ciudad natal: Reconquista, Argentina) y me mudé a Rosario, Argentina. Nuevamente me ofrecieron un trabajo dentro de una peluquería de la ciudad. Allí tuve la suerte de conocer a personas maravillosas que me enseñaron mucho.

Mis tareas eran barrer, recibir clientes y lavar cabezas hasta que un día uno de mis jefes, mi mentor, me dijo: “vos podes crecer y llegar lejos, tenes la capacidad de observación”. Esa simple frase movilizó algo dentro y despertó la magia. En sólo un mes de arduo estudio logré armar fórmulas de color complejas por mi misma que hasta hoy las aplico. Así fui aprendiendo. No sólo me gustaba mezclar pomos sino que también me gustaba peinar, sobre todo para ocasiones especiales como casamientos y 15 años. Adquirí destreza en ese campo y luego fui profundizando otros.

Con el correr de los años trabajando en relación de dependencia, un día se despertaron en mi esas ansías de volar de nuevo y ser yo misma. Y fue así que decidí renunciar y buscar mi propio camino.

Nunca voy a dejar de agradecerle a ellos, a quienes me enseñaron esta hermosa profesión y confiaron en mi desde el principio; a quienes me enseñaron que la atención al cliente está por sobre todas las cosas; que no importa que si el trabajo salió mal y quedó más o menos, sino a que nunca hay que rendirse y siempre intentar ser mejor que ayer. Simplemente gracias a ellos… 💗

sobre mi mena martinezCon cada día que pasa más amo mi profesión…

Cada momento vivido junto a mis amigas (o como todos las llaman: clientas) es un momento especial, valga la redundancia.

Disfrutar a pleno de lo que uno hace me llena de emoción y eso me lo dio el tiempo. Ya casi 11 años de trayectoria y pareciera que fue ayer el día en que entré a trabajar en una peluquería para sólo barrer pelo y aprender a lavar cabezas.

Ya desde que era muy chica andaba inventando cosas en las cabezas de mis amigas. Cuando fui creciendo (en la época de los cumpleaños de 15) peinaba a todas sin saber que un día me iba a convertir en lo que hoy soy.

Actualmente, después de altos y bajos, me siento plena. Llena de gratitud hacia esas personitas que invaden mi corazón y lo hacen explotar de felicidad.

A ellas… simplemente GRACIAS… LAS ADORO 😍❣

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